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Los partidos en Francia buscan hacer alianzas para frenar a la extrema derecha

By julio 1, 2024 No Comments

Varias formaciones políticas francesas intentaban construir el lunes un frente unido destinado a bloquear el camino hacia el gobierno del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen, que logró avances históricos para ganar la primera vuelta de las elecciones legislativas. RN y sus aliados ganaron la primera vuelta del domingo con un 33% de los votos, seguidos por el bloque de izquierdas con el 28% y los centristas del presidente Emmanuel Macron con apenas el 22%, según mostraron los resultados oficiales.

«Estoy satisfecho porque necesitamos un cambio», dijo Jean-Claude Gaillet, un partidario de RN de 64 años, en Henin-Beaumont, el bastión norteño de Le Pen. «Las cosas no se han movido y deben moverse”. No obstante, otros temen que el ascenso de RN y su plataforma nacionalista provoque crecientes tensiones en la sociedad francesa. «No creo que la gente se dé cuenta de lo que está pasando, sólo piensan en el costo de la vida y cosas así a corto plazo», dijo Yamina Addou frente a un supermercado en la cercana ciudad de Oignies, al sur de Lille. «Lo encuentro muy triste”.

Aliarse con la extrema izquierda, la duda de Macron Agrupación Nacional puede obtener la mayoría simple, e incluso absoluta, de los 577 diputados de la Asamblea Nacional (cámara baja) tras el balotaje previsto el 7 de julio, allanando el camino a un gobierno ultraderechista. «La extrema derecha está a las puertas del poder», «ningún voto debe ir a RN», advirtió el domingo por la noche el primer ministro, Gabriel Attal. Sin embargo, esta posibilidad no se anuncia fácil. Macron se disponía a trazar una estrategia electoral con altos asesores en una reunión en su Palacio del Elíseo más tarde en el día. Los líderes tanto del izquierdista Nuevo Frente Popular (NFP) como de la alianza centrista de Macron dejaron claro el domingo por la noche que retirarían a sus propios candidatos en los distritos en los que otro candidato estuviera mejor situado para derrotar a RN en la segunda vuelta del próximo domingo.

Sin embargo, no está claro si tal pacto se aplicará siempre si el candidato izquierdista es del partido extremista Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Melenchon, uno de los principales miembros del NFP. Melenchon es una de las figuras más divisivas de la política francesa, que entusiasma y horroriza por igual a los votantes con sus desenfrenadas propuestas de impuestos y gastos y su retórica de guerra de clases. El ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, aliado del partido de Macron, descartó pedir a los votantes que elijan un candidato del LFI. «LFI es un peligro para la nación», dijo a la radio France Inter. Marine Tondelier, miembro de alto rango de los Verdes dentro de la alianza de izquierda, dijo a la misma emisora minutos después que estaba «absolutamente anonadada» por la postura de Le Maire, calificándola de «cobarde y privilegiada”. Los partidos franceses han aplicado tradicionalmente la política del «cordón sanitario» para aislar al partido heredero del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen, conocido por sus comentarios racistas y antisemitas. Pero el principal escollo para su aplicación son las reticencias del oficialismo a llamar a votar por candidatos de La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), partido que Macron calificó de «antisemita» y “antiparlamentario». Pese a esas críticas que LFI rechaza categóricamente, la izquierda —desde el sector socialdemócrata hasta el anticapitalista— se presentó unida en el Nuevo Frente Popular (NFP), que llegó en segunda posición el domingo con casi el 28% de los votos.

Por su parte, los parlamentarios de RN instaron a los políticos de centroderecha del partido Los Republicanos (LR) —que recibió menos del 7% de los votos— a retirarse de los distritos en los que esa medida favorecería a RN. LR, que se dividió antes de los comicios y un pequeño número de sus legisladores se unió a RN, aún tiene que aclarar su postura. Los desgloses de votantes mostraron que el bloque de izquierda superó a RN en la atracción de votantes más jóvenes. Jordan Bardella, que será elegido primer ministro por RN si gana la mayoría, centró sus ataques en los partidos de izquierda y emitió un mensaje en las redes sociales describiendo a la extrema izquierda como «una amenaza existencial» para Francia.

¿A qué escenarios se enfrenta Francia? Mathieu Gallard, analista de Ipsos, calculó que la primera vuelta dejó potencial para contiendas a tres bandas en 306 de los 577 escaños que quedan por disputarse en la Asamblea Nacional, lo que subraya la magnitud de la incertidumbre que persiste aún. Si bien el llamado «frente republicano» contra la extrema derecha funcionó bien en el pasado, los analistas han cuestionado si los votantes franceses todavía están dispuestos a emitir su voto en la segunda vuelta según las indicaciones de los líderes políticos. Un paria desde hace mucho tiempo para muchos en Francia, RN está ahora más cerca del poder que nunca. Le Pen ha tratado de limpiar la imagen de un partido conocido por el racismo y el antisemitismo, una táctica que ha funcionado en medio de la ira de los votantes con Macron, a quien muchos votantes consideran fuera de contacto con sus preocupaciones cotidianas.

Macron, cuyo mandato termina en 2027, provocó el adelanto electoral a raíz de la victoria de RN en los comicios europeos en Francia y ahora se arriesga a compartir el poder con un gobierno de otro color político, a menos de un mes de los Juegos Olímpicos de París. Un gobierno liderado por RN plantearía grandes interrogantes sobre hacia dónde se dirige la Unión Europea. Los grupos de derechos humanos expresaron su preocupación sobre cómo aplicará sus políticas de «Francia primero» a las minorías étnicas, mientras que los economistas cuestionan si sus cuantiosos planes de gasto están totalmente financiados. El sector bancario lideraba el alza de las acciones francesas y la prima que los inversores exigen por mantener los bonos del país caía el lunes, mientras que el euro tocó máximos de dos semanas en las operaciones asiáticas debido al alivio del mercado porque a RN no le fue mejor. El principal escenario alternativo a un gobierno liderado por RN sería un parlamento sin mayoría que hiciera ingobernable a Francia durante el resto de la presidencia de Macron, que se extenderá hasta 2027. «Necesitamos una mayoría absoluta» para poder gobernar, dijo Le Pen el domingo en su feudo de Hénin-Beaumont, en el norte. Su programa aboga por recrudecer el control de la inmigración, más «autoridad» en la escuela y reducir la factura energética de los hogares, entre otras medidas. En los distritos electorales donde nadie ganó directamente en primera vuelta, los dos mejores candidatos, más cualquier candidato con más del 12.5% de los votantes registrados en ese distrito, tienen hasta el martes por la noche para confirmar si pasarán a la segunda.

En las maniobras posteriores a la votación, el primer ministro, Gabriel Attal, suspendió los planes para una reforma del desempleo que habría reducido los beneficios de los solicitantes de empleo, una medida que podría facilitar que los votantes de izquierda respalden a los aliados de Macron.

Europa mira a Francia La llegada al poder de la extrema derecha, por primera vez desde la Liberación de Francia de la ocupación de la Alemania nazi en 1945, sumaría un nuevo país en la UE gobernado por esta tendencia, como Italia. Toda Europa tenía el lunes los ojos puestos en Francia. «Nadie puede permanecer indiferente […] si en casa de nuestro cercano socio y mejor amigo un partido que ve en Europa el problema y no la solución gana ampliamente», declaró el lunes la jefe de la diplomacia alemana, Annalena Baerbock. El jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó que mantiene la «esperanza en la movilización de la izquierda francesa». En Reino Unido, que el jueves celebra elecciones legislativas, el jefe del partido laborista Keith Starmer, estimó que la «lección» que saca de los comicios franceses es que se debe «responder a las preocupaciones cotidianas» de los electores. Otros en cambio recibieron con entusiasmo el resultado, como la dirigente italiana de ultraderecha, Giorgia Meloni, que celebró que la «demonización» de la extrema derecha ya no funciona. Estados Unidos declaró que tiene previsto mantener su estrecha cooperación con Francia pese al resultado histórico de la extrema derecha en esta primera ronda. Rusia, a su vez, dijo que sigue «muy de cerca las elecciones en Francia». La victoria de la ultraderecha podría debilitar la política de Macron de apoyo a Ucrania, frente a Rusia. Aunque el partido de Le Pen, cuyos detractores la consideran cercana a la Rusia de Vladimir Putin, asegura que apoya a Kiev y que quiere evitar una escalada con Moscú. Con información de AFP y Reuters

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